Sobre los 6 meses nuestros hijos comienzan a andar solitos y es muy difícil que mantengan el ritmo, y la velocidad que llevamos nosotros, por no hablar del tiempo caminando que podemos pasar a lo largo del día, por eso necesitamos una silla de paseo que se adapte a nuestras necesidades y a las de ellos, que evolucione con su crecimiento y que soporte largas caminatas del día a día sin acabar rendidos.